viernes, 22 de abril de 2011
Collage #1
Pensando en tomar mis pastillas para no pensar. Llegar a mirar con los ojos vacíos... Llegar con muchas palabras para adornar la superficialidad. Debo renunciar a mis silencios que a veces me encanta compartir porque pueden transmitir una paz y una presencia que mil palabras son incapaces de lograr.
Algún dia lamentaremos no haber apreciado un buen momento, una buena compañía. En el placebo de vida de algunos creen no necesitar de nada de esto. Yo creo que hay momentos que no vuelven y por más que desearíamos que volviesen, no volverán. Creo que la vida es ahora, pero no un ahora "que se joda tó", más bien un ahora "aprovéchame ombe", por eso trato de apreciar los buenos pocos momentos que suceden porque realmente nunca sabemos cuando volverán, si es que volverán...
Gracias a todos los que cumplen conmigo. Sí, los que hacen las cosas por cumplir son personas muy necesarias, somos todos. Cada uno de nosotros "cumplimos" con alguien en algún momento. Este acto tan humano, tan bondadoso, tan humilde, es necesario para que la vida cotidiana pueda existir. Imaginemos que serían los actos funerales, los cumpleaños, las bodas y sus eventos hermanos (despedida de soltero y soltera, luego el baby shower)... Gracias al que fue tan altruista y se inventó el "cumplir" con la gente. ¿Hay una multitud que confirma tu soledad? ¿O hay una veintiúnica que te hace olvidar ese término?
¿Estoy equivocado? Debo estarlo. No hay otra explicación. De esta forma tomarían sentido tantas cosas. Suelo pensar mucho antes de hablar, suelo pensar mucho en los otros antes de actuar, pero a la vez hay tantas otras personas que no piensan nada antes de nada y viven sin complicaciones, mientras aquí estoy yo escribiendo sobre esto.
El asiento de pasajero de mi carro se siente solo y desocupado. ¿Alguna samaritana que se compadezca de él?
jueves, 11 de junio de 2009
El número dos
No es extraño para mí este sentimiento de estar rodeado de amigos con sus respectivas personas #1. Estoy en una posición pasiva, de espera, porque ya no represento un lugar tan importante, hay otros y otras que han tomado ese lugar…
La soledad se siente cómoda a mi lado aunque yo no le dé la bienvenida. El calorcito de sentirse importante para alguien, eso de hacer planes que no van a ser rechazados o la compañía agradable de alguien que se siente igual, ya no son parte de mí. Ya sólo soy un plato de segunda mesa, un plan B, una salida de emergencia, un #2 o quizá #3…
Cuando eres un #2, ya no importa por lo que sea que estés pasando, eres #2, vas después del #1. Hay que acostumbrarse, hay que buscar ser el #1 de alguien para volver a sentirse importante. Al parecer esa posición de #1 no puede ser compartida.
Estoy harto de poner en primer lugar a alguien que me pone de segundo, de mendigar por algo de lealtad. Desde que pueda ser el #1 de alguien y yo tener a ese alguien de #1 el juego se haría más justo…
sábado, 17 de enero de 2009
Ganaste
Es cuando todo quiere salir al mismo tiempo, pero no sale nada. Cuando hay espinas girando y destrozando todo dentro de la cabeza, aunque haya algo con que distraerse… Cuando ya la luna se ha gastado y su luz alquilada se acaba, cuando la vista no se despega de ese rincón de la desdicha... En ese momento te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…
Donde se reúnen las esperanzas robadas, los intentos fallidos y las buenas intenciones (que se quedan siendo eso). Donde están las hadas rendidas, el corazón de piedra, el silencio reinante… Donde el tiempo llegó tarde, y se sentó a esperar. Donde no encuentras descanso y las lágrimas se juntan a hablar… Ahí te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…
Como un niño vencido, como una vela acabada de apagar, como un papel arrugado… Como una calle sin salida, como una pelota vacía, como un bombillo sin luz. Como unos ojos secos, como un final triste, como un verdadero incomprendido… Es así como te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…
Oye, tú ganaste, me venciste…
Pero si ganaste sin darte cuenta, si lo lograste y no aprendiste nada, si me venciste, pero tu victoria es tu ruina… ¿Qué ganaste? ¿Realmente lo lograste? ¿No fuiste tú que te venciste?
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Conveniente

Gracias a nuestra magnífica capacidad para crear, hemos podido desarrollar ciertas herramientas y conocimientos que facilitan el día a día. Hay muchos objetos convenientes: el teléfono, la estufa, el avión, el papel de baño, los pendejos… ¿Pendejos? Así es. Son un tipo de persona muy beneficiosa.
Hay unos buenos pendejos que sirven maravillosamente (como el papel de baño) a otras personas. Ellos están a una llamada de distancia y hacen milagros. Resuelven casi cualquier problema, lo hacen sin mente, están siempre dispuestos… Luego simplemente los desechamos y esperamos el momento en que sea necesario utilizarlos de nuevo. Me pregunto: ¿Cuántos “amigos” tenemos como unos buenos pendejos? ¿Ellos son tan indios? ¿Ellos lo hacen inconscientemente, o lo hacen porque en realidad ellos sí nos tienen verdadero afecto (a diferencia de nosotros)? ¿Hasta cuándo van a aguantar ellos nuestro egoísmo?
Hay algunos de esos “amigos convenientes” que están al tanto de su conveniencia para otros y lo hacen porque realmente les gusta ayudar. Hay un dicho famoso: el que no vive para servir, no sirve para vivir. Estos individuos con su don de ayudar no dudan en hacerlo. Ellos no tienen doble intención y son tan inocentes (pendejos) que lo hacen sin problema… Asimismo hay otros que no son tan hábiles y no se dan cuenta de que están siendo convenientes para otros, y al final les queda un sabor amargo por haber sido usados.
Quizá si fuéramos sinceros e hiciéramos las cosas sin disfrazarlas, ellas andarían mejor… Pero, ¿De qué sirve tanto sombrero para tan poca cabeza? Preferimos ocultar nuestros verdaderos objetivos porque pensamos que podría pasar desapercibido y así seríamos más agradables. Podemos obtener lo que queremos y el otro ¿qué importa?... Primero: yo, segundo: yo, tercero: yo y después de todo esto: yo… Y si queda algo: yo.
Se despide,
El ma’ pendejo.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Estasis

Del título: no se trata de éxtasis, sino que viene de una palabra griega y significa detención. Estático. No se mueve. Sí, no se nos mueve nada últimamente. Realmente este eclipse está durando más de lo que me gustaría, no quiero estar así, la luz se me escapa, y la oscuridad se burla de mí.
Estático porque ya las cosas ni van ni vienen, porque ya se acabó el combustible y no sé donde conseguirlo… Ya las musas ni me visitan, están rendidas como yo. Visitan a otros que puedan hacer algo con su inspiración. En este tiempo de cambios, de aires y desaires, de nostalgia, estoy sin querer estar…
jueves, 7 de agosto de 2008
El más cruel y vil de los villanos
Soy el antagonista de la película porque mis palabras sinceras que salen del corazón no son bienvenidas en los oídos de quien me escucha. Soy el despiadado que busca hacer las cosas de la manera en que la mayoría prefiere evitar porque es más difícil. Soy el enemigo porque con mis defectos—que deseo mejorar—hago daño, y me salvo (Benedetti)…
Pertenezco a una legión del mal, que a veces usamos máscaras y nos disfrazamos de padres, madres, novios, amigos… Nos acercamos a nuestras víctimas y pretendemos ayudar, pero en realidad en sus ojos somos los verdugos que vamos a terminar con sus vidas. Gracias a nuestro trabajo sucio, muchas personas han sufrido, pero muchas otras han abierto los ojos y han encontrado que nuestra labor tiene algo de sentido.
Mi oficio a veces me hace sentir como una basura, que me hace sufrir porque no encajo en tantas cosas que otras personas ven tan normales. Soy un cruel porque le hago la guerra a mediocridad, porque no me conformo con lo banal… A veces pienso que como un niño no puede entender que poner el dedo en un tomacorriente es peligroso, asimismo hay adultos que no comprenden los papeles de esos villanos que tienen cerca. Este trabajo es despreciable… hay poca motivación… la paga es terrible… pero, ¿quién lo va a hacer?
martes, 1 de julio de 2008
Reanimando un cadáver

Es un poco difícil, pero a veces esto es lo que queremos lograr. Tomando en cuenta que es un cadáver, ya no hay mucho que se pueda hacer… Pero también el hecho que sea un cadáver implica que en algún momento en el pasado tuvo vida… o así lo pensamos, lo soñamos.
Queremos escuchar esos pulsos desde el corazón, tenemos alucinaciones y creemos escucharlos, seguimos fajados con nuestras maniobras de reanimación… Y nada, nada… Pobre del reanimador, todos sus esfuerzos en un cadáver, en un muerto, mal enfocados... ¡Pero para él no es así! Está luchando por una vida que todavía está ahí, está luchando por algo que vale la pena, está defendiendo lo que es importante. A su alrededor miradas de lástima lo presionan tanto al cadáver como a él, él siente el peso de esos ojos, siente que se escapa de sus manos la vida…
Pienso que ¿cuándo es un cadáver? ¿cuándo debo terminar la reanimación? ¿Y el desfibrilador, cuándo debí traerlo? Me respondo: hay una respuesta muy simple, es un cadáver cuando se va la vida… cuando no hay chispa, cuando el corazón no palpita; la reanimación termina cuando ya es un cadáver, y el desfibrilador no importa cuando debí traerlo porque… ya está muerto. (Fin...)
Pero… ( y aquí voy…) ahí viene lo inexplicable, lo inesperado, cuando ya todos se han separado, ya se contacta la funeraria, se avisan a los familiares, se sueltan par de lágrimas… Se oye desde lo profundo del pecho, ese músculo, vuelve el color a la piel, hay una bocanada de aire, se abren unos ojos, y ahí el resucitador mira al resucitado y cae en cuenta que a veces, pocas, poquísimas veces, vale la pena reanimar un cadáver… (Este último párrafo es un final feliz que pocas veces sucede, así que es como un “alternate ending” que a veces traen las películas, para los que no les gustan los finales tristes…)
miércoles, 11 de junio de 2008
Corazón de piedra
Hay corazones tan duros que son frágiles como el cristal, hay otros tan blandos que son inasibles como el agua. Uff… ¡qué complicado! El mío estaba del lado blando y se ha endurecido debido a la desidia de la vida… Creo que el mío se quiso emblandecer tanto que le salió el tiro por la culata y resultó lo opuesto…
El problema de los corazones duros al extremo es que son frágiles, con un golpe fuerte lo que consiguen es romperse y ahí sólo les queda reformarse y empezar de nuevo. El problema con los blandos es que son muy maleables, lo usan de papel de baño, se desparraman por donde sea… Entonces ¿qué es mejor un corazón quebradizo o uno aguado? Creo que la solución está en el medio, como muchas veces ocurre… también depende de quién lo lleve puesto.
Quizá uno desearía que cuando unos corazones se endurecen otros se enternecieran, para que permanezca un equilibrio, pero éstos son sólo deseos pueriles. En realidad, cuando se endurecen los corazones, otros también lo hacen. En cambio, cuando se hacen blandos cabe la posibilidad de que otros también lo hagan, no hay seguridad, pero hay posibilidad…
Quisiera que mi corazón permaneciera blando, no tanto, pero más de lo que está ahora. Pero él no quiere, no quiere sufrir, tiene miedo, no desea pasar por lo que ya pasó… Yo quiero que se entregue sin fijarse mucho, él en cambio quiere ser cuidadoso… Se complica… Se complica.
martes, 3 de junio de 2008
Ha vuelto...

Ha vuelto de sus vacaciones. Pero durante este tiempo de ocio pudo reflexionar, darse cuenta... Aprendió por ahí a cuidarse más, también entendió que no debe estar de prostituta e irse con cualquiera, que hay personas y lugares que valen la pena, y a otros que simplemente no debe ni mirar.
Estas vacaciones le hicieron comprobar que en algunos lugares donde estaba depositada no eran los adecuados. Que por su naturaleza no quería irse, pero ha madurado, ha trascendido, y notó que su presencia era inútil. De verdad, en esos sitios quería permanecer, pero las circunstancias le hicieron abrir los ojos y tuvo que partir.
Quiere tener una vida nueva, quiere estar en territorios y en personas donde pueda encontrarse a sí misma... Quiere permanecer donde pueda verse, donde no sea rechazada o ignorada… desea estar en lugares abiertos y diáfanos, y si tiene que ser en lugares oscuros que sea con estrellas y una buena luna llena…
Por su carácter innato desea mirar atrás repleta de nostalgia, aspira recoger y mejorar los sitios donde permaneció y fue herida, olvidada, pero debe seguir, debe luchar. Ella descubrió que yo era el culpable de dejarla en los sitios que la hacían sufrir, la destruían, la desvirtuaban… Me ha hecho entender que he sido un ingenuo, que las cosas no dependen de mí exclusivamente, que estoy inerme ante muchas circunstancias. Me enseñó que no debajo de todos los mares, ni debajo del lodo o al final de los arcoíris se pueden encontrar los tesoros (gracias toque)…
Mi esperanza volvió de sus vacaciones, definitivamente, con otro punto de vista… Gracias a quien me la devolvió, me hacía falta…
miércoles, 28 de mayo de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
Insomnio.

Últimamente estas horas se han convertido en mis favoritas del día (¿la noche?), no por voluntad, sino porque no hay más remedio. Es un buen tiempo para recordar, sentirse nostálgico, ver películas, leer, escribir, tal vez para estudiar o tener buenas conversaciones… ¿Por qué hay cosas que nos roban el sueño? ¿Por qué nos lo dejamos hurtar? Es que hay cosas que nos hacen pensar, pero deben cumplir ciertos requisitos: deben ser cosas importantes, deben venir de personas importantes, son cosas que también nosotros magnificamos, o sin complicaciones: es una buena mezcla de todo lo anterior…
Estas horas tranquilas, espléndidas me permiten revolver muchas cosas, pero me aclara otras. Es un buen tiempo para compartir. Es un buen tiempo para pensar solo también. Las musas me visitan principalmente en este período. Sufro en estas horas. Antes descansaba en estos lapsos, je, je, je…
Definitivamente soy afortunado por tantas cosas, pero meto la pata y no quito los ojos de esos rincones oscuros que resaltan mi infortunio. Un idiota. En una película de esperanza oí esta frase: “Hope is a dangerous thing, it can drive men insane.” ¿Cómo así? Pero al final, gracias a esa misma cosa peligrosa la película es excelente… Cuando se nos olvida que hay razones para dormir, hace falta leer un Libro de Libros, oír algunas canciones, leer algunos poemas de Benedetti, ver algunas películas.
Me roban el sueño mi miedo, mi impotencia, mi apatía, mis errores, mis ganas frustradas, mis intentos fallidos, mis decepciones… Hay muchas cosas que quisiera fueran diferente, empezando por este insomnio…
domingo, 11 de mayo de 2008
La cruel verdad
A veces podemos ser de esas personas que necesitan de una experiencia cicatrizante para entender y caer en la realidad. Porque estamos renuentes a darnos cuenta, preferimos la contumacia, el miedo, la inocencia… No queremos darnos cuenta, es mejor así… prefiero quedar en mi órbita… es más acogedor aquí.
Últimamente creía en cuentos de Disney, finales felices, cosas que eran para siempre… Sí, claro… No lo niego, sí hay cosas que son para siempre… Prefería mi mundo feliz donde había esperanza de más, donde los finales felices no estaban latentes, eran una realidad. Lo prefería porque era mejor así, tenía miedo a no aceptarlo, no me cabía en la cabeza otra opción. Pero me di cuenta que los asuntos no están sólo en mis manos, que hay otras manos ignorantes, desesperanzadas, indiferentes, insensibles que toman los susodichos asuntos y los llenan de tragedias. ¡Qué mal!... pero que real.
De la doña de mi casa he aprendido muchas cosas, pero creo que su mejor lección ha sido una frase tan cruel, pero que deja pensando a cualquiera: “El que hace falta es el que llega, no el que se va.” Es tan real, tan cruel…
Mi esperanza supo tomarse un descanso, espero que se le terminen sus vacaciones pronto para poder decir que ojalá que el que se fue sea el que vuelva… esta es mi triste verdad.
miércoles, 30 de abril de 2008
Para que no se me vaya abril…
En realidad ya se me escapó… este post es para que no se me vaya sin decir nada. Para ser sincero tampoco tengo mucho que decir… estoy en un abismo sin palabras, anonadado, sorprendido, desahuciado… Mi querido mes, que esta vez no ha sido tan querido. Ya me importan poco pocas cosas.
Uf, ya ta’ bueno de ser un incomprendido, una nota discordante, un mango en una canasta de guineos, creo que es el momento de hacer una metamorfosis revertida. Las mariposas son bellas en comparación con su forma original de oruga, les resulta un proceso largo y duro el transformarse de seres “feos” a seres “más bellos”. Difícil. Es muy parecido para nosotros, es difícil cambiar para bien, más fácil cambiar para mal. Pues eso haré yo una metamorfosis invertida. Llegaré a ser una oruga voraz, insaciable, pensaré sólo en mi alimento en un mundo donde me aplauden por matar y me juzgan por amar como dice una canción y me olvidaré del resto… Seré la mejor oruga en este mundo de orugas plagosas…
Cuando sepa de alguna mariposa que haya vuelto a ser una oruga…mientras tanto, lo aparento.
domingo, 23 de marzo de 2008
De vuelta
De vuelta, me visitó una musa este fin de semana. Ayer, sábado, fui a la celebración de la vigilia pascual con un gran amigo mío. Me iluminé, me tropecé con mi realidad. Ya estoy que me río de las cosas. Esta Semana Santa, desde el lunes, descubrí algo de lo que no me siento orgulloso. Preferiría no haberlo descubierto, son de esas cosas que te crean necesidades nuevas, aunque no sean imprescindibles para vivir (como los celulares, las drogas, etc.). Esta semana me sirvió para darme cuenta de lo estúpido que podemos ser.
Llueve sobre mojado, agua al mar, esfuerzos de más. ¡Mi hermano hágase adentro de la bacinilla! ¡Llévesela! ¡Coge la seña! Así me he dicho en estos días. Es que creo que las cosas hay que trabajar más de la cuenta. Cuando algo está para uno, está para uno. Wao, hay que dejar que las cosas pasen, hay que dejar de cargar más de la cuenta.
Las cosas fáciles son más difíciles de lo que parecen y las difíciles son más fáciles. Dije mucho, pero no dije nada. Je, je, je. No, en realidad, creemos que hay realidades que parecen ser llevaderas, pero adquieren dimensiones que no son simples de maniobrar. Pero se trata de no complicarlas más de lo que ellas ya están.
Señores, los sentimientos son una cosa grande. De verdad. Esos pendejitos complican las jugadas. MUCHO. Pero para eso está la cabeza, para ponerlos en su sitio. Aunque sea difícil, porque si uno se deja llevar de ellos se jode todo.
No está en mi naturaleza el quedarme sentado, pero hasta eso a veces es necesario, porque hay otras sillas que ya están en el límite de su resistencia. Sin dejar de poner todo dentro de mis posibilidades, no me complico más, si viene bien y si no también. Estoy aquí de todas formas, sin duda.
domingo, 3 de febrero de 2008
No quiero llegar tarde…
Quiero acompañar este post, con una de las pocas cosas que me gusta hacer, me gusta tirarle fotos al cielo, apreciarlo tal como Dios nos lo regala, cada día Él se bota y nos da una obra de arte que a veces pasamos por alto. Es una de las cosas que me alegran la vida, cuando hay tantas otras que si nos dejamos llevar nos la amargarían… Esto es para los bohemios wannabe, como yo…
No quiero llegar tarde… tengo que volver, por eso quiero quedarme para no llegar tarde. Pero, ahora debo irme porque no es el momento de estar ahí. No me quiero ir, no quiero llegar tarde, mejor aseguro que vuelvo y me voy.
Si aseguro mi vuelta y me voy, no importaría tanto que llegara tarde porque de todos modos voy a volver. ¿Qué tal si mi supuesto momento de estar ahí no existiese? Entonces asegurar sería en vano. Eso no cae en mis manos, sólo puedo asegurar y estar… en manos ajenas está que mi momento llegue…
No quiero llegar tarde, quiero quedarme para no llegar tarde. Pero, me voy, ahora no me toca. Me voy aunque pueda llegar tarde o la puerta ni siquiera se abra…