martes 15 de septiembre de 2009

Inefable

Tenía mucho tiempo buscando esta palabra en mi cabeza. Se me había escapado. Tenía aproximadamente un mes buscándola. Al fin la encontré en un libro extraordinario. Señores, yo hasta hojeé un diccionario desde ina- hasta la inz-, al parecer no estaba o la pasé por alto.

Inefable es un adjetivo que significa que no se puede describir con palabras. Me la dijo por primera vez una persona por teléfono, muy tarde en la noche (¿o muy temprano en la mañana?) y me sorprendió mucho que esa persona conociera esa palabra. Es una palabra fuerte y que resume mucho. Me gusta porque es suspensiva y expresa bastante... ¡Y qué irónico que una palabra que signifique eso, diga tanto!

Esta palabra es la demostración de que nuestro lenguaje se queda corto a nuestros pensamientos. Es la forma en que nuestro idioma dice “me rindo, no estoy en tu liga” a nuestras reflexiones. Esta palabra indica la osadía de nuestras aceleradas sensaciones al escaparse del dominio de nuestra lengua imperfecta…



Hay ocasiones en que verdaderamente uno queda con sentimientos y pensamientos inefables. Que por más vueltas que se le dé al asunto, no hay palabras que encajen. Esto aplica para momentos inefablemente buenos e inefablemente malos... Quizá lo que más se acerque a representar este adjetivo sean las lágrimas de emoción, tristeza, alegría. Tenemos una capacidad asombrosa para reducir a palabras situaciones o emociones, pero hago hincapié en reducir porque es verdaderamente eso lo que estamos haciendo; creo que hay cosas que se deben dejar maximizadas en el universo inefable y simplemente decir: “Es que es inefable…

A mí me roban las palabras la luna, los atardeceres, la música, el cine, mis amigos… Son muchas cosas, por eso tal vez sea tan callado, no me agrada hablar cuando no es necesario. Vivo en un estado de inefabilidad. Hay personas inefables, lugares, encuentros, experiencias… También hay miradas inefables… y a mí me está haciendo falta una de esas, pero de las buenas…

lunes 10 de agosto de 2009

El mundo de burbujas

Cuando era niño todo era tan diferente... Los problemas no eran complicados, las cosas se resolvían fácil... Por favor no se burlen de los sueños de un niño...

Yo era feliz pensando en un mundo lleno de burbujas. Era feliz pensando que las pociones que hacía, mezclando cualquier cosa que encontraba, eran mágicas. Era feliz pensando que todas las baterías eran recargables y que ponerle la lengua a las que eran cuadradas era un buen chiste. Me alegraba todos los viernes cuando mi mamá nos llevaba a cenar algo bueno (pizza, hamburguesa...). Me gustaba lavarme la cabeza con un shampoo de Winnie the Pooh y después el acondicionador del burro ese amigo de él que no me acuerdo el nombre; no quería que nunca se me acabaran...

Era feliz con ir a la casa de mi abuela e irme a montar bicicleta con mi gran amigo Orlandito. Mis transformers, mis batmans y mis spidermans (no tenía superman porque me parecía demasiado fuerte, y por eso no me gustaba) me hacían pasar horas muertas con mi imaginación a toa... Recuerdo que cuando me dolía el oído, mi mamá siempre estaba cuidándome y poniéndome paños tibios para que se mejorara el dolor y yo me sentía tan bien.

Era inocente porque pensaba que si la policía venía a llevarse a mi papá (no era que habían razones) yo podía ponerme a llorar y pedirles que no se lo llevaran y entonces ellos sentirían pena y lo dejarían. Me encantaba ir los domingos al parque Mirador Sur a montar patines con mi familia, por esos recuerdos todavía sigue siendo uno de mis lugares favoritos. Recuerdo muy bien cuando mi tía Indira (que para esos tiempos se llamaba Indhira) se quedaba cuidándonos en el apartamento, y después veía televisión junto conmigo, mi hermana y mi mamá al lado de la cama con las rodillas en el piso. Me gustaba mucho pasar jugando super o en la computadora, después vino el 64 y jugaba mucho ahí también.

Esos eran buenos tiempos, los extraño. A veces pienso que tonto yo era, que iluso, pero creo que todo eso era parte de ser niño. Yo era un niño tan afortunado. Para esos tiempos me conformaba con poca cosa. Ahora las cosas son más difíciles y estoy con los pies sobre la Tierra. Me encantaría volver a perderme en mi mundo de burbujas...

miércoles 29 de julio de 2009

Endimión en Latmos

Yo dormía en la cumbre y era hermoso
Mi cuerpo, que los años han gastado.
Alto en la noche helénica, el centauro
Demoraba su cuádruple carrera
Para atisbar mi sueño. Me placía
Dormir para soñar y para el otro
Sueño lustral que elude la memoria
Y que nos purifica del gravamen
De ser aquel que somos en la tierra.
Diana, la diosa que es también la luna,
Me veía dormir en la montaña
Y lentamente descendió a mis brazos
Oro y amor en la encendida noche
Yo apretaba los párpados mortales,
Yo quería no ver el rostro bello
Que mis labios de polvo profanaban.
Yo aspiré la fragancia de la luna
Y su infnita voz dijo mi nombre.
Oh las puras mejillas que se buscan,
Oh ríos del amor y de la noche,
Oh el beso humano y la tensión del arco.
No sé cuánto duraron mis venturas;
Hay cosas que no miden los racimos
Ni la flor ni la nieve delicada.
La gente me rehuye. Le da miedo
El hombre que fue amado por la luna.

Los años han pasado. Una zozobra
Da horror a mi vigilia. Me pregunto
Si aquel tumulto de oro en la montaña
Fue verdadero o no fue más que un sueño.
Inútil repetirme que el recuerdo
De ayer y un sueño son la misma cosa.
Mi soledad recorre los comunes
Caminos de la tierra, pero siempre
Busco en la antigua nuche de los númenes
La indiferente luna, hija de Zeus.


Jorge Luis Borges

Este poema me pareció interesante, me recuerda lo mucho que me impresiona la luna...

miércoles 22 de julio de 2009

Excusas necesarias


Se trata cuando te inventas una actividad cualquiera como excusa para estar con alguien. Sólo para estar con esa persona, compartir y acordarte del porqué tanto te gusta estar con esa persona. Puede ser una cena, cine, ejercicio, un juego...

Son excusas necesarias, son excusas importantes.

Es en horas sin sueño que uno se acuerda de estas cosas, en horas de reflexión como éstas.

jueves 11 de junio de 2009

El número dos

No es extraño para mí este sentimiento de estar rodeado de amigos con sus respectivas personas #1. Estoy en una posición pasiva, de espera, porque ya no represento un lugar tan importante, hay otros y otras que han tomado ese lugar…

La soledad se siente cómoda a mi lado aunque yo no le dé la bienvenida. El calorcito de sentirse importante para alguien, eso de hacer planes que no van a ser rechazados o la compañía agradable de alguien que se siente igual, ya no son parte de mí. Ya sólo soy un plato de segunda mesa, un plan B, una salida de emergencia, un #2 o quizá #3…

Cuando eres un #2, ya no importa por lo que sea que estés pasando, eres #2, vas después del #1.  Hay que acostumbrarse, hay que buscar ser el #1 de alguien para volver a sentirse importante. Al parecer esa posición  de #1 no puede ser compartida.

Estoy harto de poner en primer lugar a alguien que me pone de segundo, de mendigar por algo de lealtad. Desde que pueda ser el #1 de alguien y yo tener a ese alguien de #1 el juego se haría más justo…

viernes 10 de abril de 2009

22

Escribo esto en un día especial. Un día lleno de nostalgia: de tantos buenos recuerdos, de recuerdos neutrales y de los malos también… Después de las tantas cosas que han pasado no me queda más que agradecerle a Dios porque me han hecho quien soy.

Puedo decir que he sufrido muchas decepciones en mi vida, que a veces me siento perdido entre tantas vicisitudes… Pero yo sé que de todo lo malo sale algo bueno, que gracias a esos malos momentos se pueden apreciar los buenos. Me considero muy afortunado porque aún sigo aquí, todavía puedo dar de mí aunque me hayan quitado tanto…

He visto como últimamente mi vida ha dado un giro sorprendente, como con ese giro y su fuerza centrífuga se han escapado tantas cosas… Pero así mismo con su fuerza centrípeta se han agregado algunas otras. Duele ver como se alejan algunas personas, lugares, rutinas. Es difícil acostumbrarse a lo nuevo.

En estos veintidós años de vida y en especial de dos años para acá he madurado mucho gracias a muchas personas que me han puesto los pies sobre la tierra (la manera en que lo hayan hecho no importa, en este caso “el fin justifica los medios.”) Esos sinsabores son los que me han hecho quien soy, que con mi Fe y mi esperanza puedo decir que por encima de todo eso sigo aquí siendo el mismo (pero mejorado), con mis buenas intenciones y con mis ganas de seguir mejorando…

sábado 28 de febrero de 2009

Días van y vienen...

El tiempo pasa tan rápido, y sigue igual la incertidumbre… Aún queda el sabor amargo de no saber que va a pasar. Días de reflexión, de ocio, de nostalgia, de dudas, de verdades…

Quise compartir esta canción que conocí hace poco. La comparto porque me llama mucho la atención la forma de transmitir su poesía. Es interesante, aunque puede ser un poco sugestiva…

Sueño Contigo
Robi Draco Rosa

Cierro los ojos sueño contigo,
abro las manos toco tu cuerpo,
digo mi nombre tu nombre digo,
creo estar vivo sé que estoy muerto,
pienso en mi casa pienso en la tuya,
pierdo tu luna pierdo mi luna,
soy la bestia y eres la bella,
cuando pienso en mí te estoy llamando.

Llueve en mi frente tu saliva ardiente,
sopla la brisa tu risa,
entre tus piernas una fuente,
quiero beber eternamente.

Cuando grito tu nombre
la mañana se hace agua,
sigo buscando la conciencia se apaga,
con esta rosa soñando en mi pecho,
todo acontece nada se recuerda.

Llueve en mi frente tu saliva ardiente,
sopla la brisa tu risa,
entre tus piernas una fuente,
quiero beber eternamente. (x2)

sábado 17 de enero de 2009

Ganaste

Es cuando todo quiere salir al mismo tiempo, pero no sale nada. Cuando hay espinas girando y destrozando todo dentro de la cabeza, aunque haya algo con que distraerse… Cuando ya la luna se ha gastado y su luz alquilada se acaba, cuando la vista no se despega de ese rincón de la desdicha... En ese momento te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…

Donde se reúnen las esperanzas robadas, los intentos fallidos y las buenas intenciones (que se quedan siendo eso). Donde están las hadas rendidas, el corazón de piedra, el silencio reinante… Donde el tiempo llegó tarde, y se sentó a esperar. Donde no encuentras descanso y las lágrimas se juntan a hablar… Ahí te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…

Como un niño vencido, como una vela acabada de apagar, como un papel arrugado… Como una calle sin salida, como una pelota vacía, como un bombillo sin luz. Como unos ojos secos, como un final triste, como un verdadero incomprendido… Es así como te digo: ganaste, lo lograste, me venciste…

Oye,  tú ganaste, me venciste…

Pero si ganaste sin darte cuenta, si lo lograste y no aprendiste nada, si me venciste, pero tu victoria es tu ruina… ¿Qué ganaste? ¿Realmente lo lograste? ¿No fuiste tú que te venciste?

miércoles 17 de diciembre de 2008

Conveniente


Gracias a nuestra magnífica capacidad para crear, hemos podido desarrollar ciertas herramientas y conocimientos que facilitan el día a día. Hay muchos objetos convenientes: el teléfono, la estufa, el avión, el papel de baño, los pendejos… ¿Pendejos? Así es. Son un tipo de persona muy beneficiosa.

Hay unos buenos pendejos que sirven maravillosamente (como el papel de baño) a otras personas. Ellos están a una llamada de distancia y hacen milagros. Resuelven casi cualquier problema, lo hacen sin mente, están siempre dispuestos… Luego simplemente los desechamos y esperamos el momento en que sea necesario utilizarlos de nuevo. Me pregunto: ¿Cuántos “amigos” tenemos como unos buenos pendejos? ¿Ellos son tan indios? ¿Ellos lo hacen inconscientemente, o lo hacen porque en realidad ellos sí nos tienen verdadero afecto (a diferencia de nosotros)? ¿Hasta cuándo van a aguantar ellos nuestro egoísmo?

Hay algunos de esos “amigos convenientes” que están al tanto de su conveniencia para otros y lo hacen porque realmente les gusta ayudar. Hay un dicho famoso: el que no vive para servir, no sirve para vivir. Estos individuos con su don de ayudar no dudan en hacerlo. Ellos no tienen doble intención y son tan inocentes (pendejos) que lo hacen sin problema… Asimismo hay otros que no son tan hábiles y no se dan cuenta de que están siendo convenientes para otros, y al final les queda un sabor amargo por haber sido usados.

Quizá si fuéramos sinceros e hiciéramos las cosas sin disfrazarlas, ellas andarían mejor… Pero, ¿De qué sirve tanto sombrero para tan poca cabeza? Preferimos ocultar nuestros verdaderos objetivos porque pensamos que podría pasar desapercibido y así seríamos más agradables. Podemos obtener lo que queremos y el otro ¿qué importa?... Primero: yo, segundo: yo, tercero: yo y después de todo esto: yo… Y si queda algo: yo.

Se despide,

El ma’ pendejo.

"El amor y el interés fueron al campo un día, y más pudo el interés que el amor que te tenía..."

jueves 6 de noviembre de 2008

Estasis


Del título: no se trata de éxtasis, sino que viene de una palabra griega y significa detención. Estático. No se mueve. Sí, no se nos mueve nada últimamente. Realmente este eclipse está durando más de lo que me gustaría, no quiero estar así, la luz se me escapa, y la oscuridad se burla de mí.

Estático porque ya las cosas ni van ni vienen, porque ya se acabó el combustible y no sé donde conseguirlo… Ya las musas ni me visitan, están rendidas como yo. Visitan a otros que puedan hacer algo con su inspiración. En este tiempo de cambios, de aires y desaires, de nostalgia, estoy sin querer estar